El catálogo de tragaperras es lo más fácil de comparar entre operadores, y donde más rápido se nota la edad del formato: los clásicos llevan dos décadas de regulación detrás; los crash games, prácticamente ninguna categoría.
Aquí conviven la temática egipcia y frutal —Book of Ra, Book of Dead, Eye of Horus, Starburst, Sweet Bonanza— con el bloque instantáneo —Aviator, Plinko, mines, bonus crab— y el ángulo de rendimiento: RTP alto, volatilidad, botes y jackpots como el de Mega Moolah.
El matiz que no se repite en otros apartados: el listado de modalidades de la DGOJ no tiene una casilla propia para crash games ni instantáneos: entran por descarte, no porque exista una categoría pensada para ellos.
