Aceptar criptomonedas no dice nada sobre la licencia detrás: es una pasarela más, y tanto un operador con autorización de la DGOJ como uno que solo declara Malta pueden ofrecerla bajo controles antiblanqueo distintos, según a qué autoridad respondan.
El terreno va de bitcoin y ether como base, pasando por las stablecoins USDT y USDC, hasta el grupo más amplio —Litecoin, Ripple, Solana, Tron, Cardano, Dogecoin, Bitcoin Cash y BNB— con el que se anuncian los llamados casinos cripto anónimos.
Ahí está el matiz que no siempre se explica: ese anonimato tiene techo. La cadena de bloques deja rastro público, y el proceso de retirar a euros suele pasar antes por una verificación de identidad.
