La Malta Gaming Authority certifica el RNG, obliga a separar los fondos del jugador y ofrece una vía de queja ante un mediador propio. Es supervisión real, pero de alcance maltés: no sustituye ningún requisito español.
Aquí se ordena el mapa completo: el extremo con autorización de la DGOJ —donde figuran nombres físicos como Casino Barcelona o Casino Gran Madrid—, el terreno offshore donde Malta comparte espacio con Gibraltar, Curazao y Anjouan, y las páginas que ni eso tienen.
La prueba no está en ningún sello del pie de página, sino en el dominio: quien opera con autorización de la DGOJ lo hace bajo .es. Sin eso, ninguna licencia extranjera abre la puerta española.
